Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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A la calle no se llega en un día

Pepe 1

Es una tarde de abril, en la que Pepe de 62 años, llamado así desde niño, me reitera que es su diminutivo. ”Que mi verdadero nombre es José Carlos Jiménez Gómez.”.

Sus grandes ojos negros, expresivos,  me dan a entender que está receptivo a esta entrevista, me abre las puertas del que es ahora su piso de acogida y me recibe con confianza y amabilidad.

“¿Quieres primero que te enseñe el piso?” me pregunta, y veo su cara de satisfacción como cualquier persona que se siente orgullosa de enseñarte su hogar… porque eso es lo que significa para Pepe el piso de acogida, que después de muchos avatares de la vida y experiencias amargas en la calle, la Fundación Luz Casanova le ha ofrecido.  “Llevo casi dos años aquí, pero no quiero nada más, …a mí con estar aquí me sobra, no le pido nada más a la vida, además ahora estoy cobrando el REMI (400 EUROS), aunque estoy pagando una multa de cuándo dormía en la calle en un  banco. Era pleno invierno y tenía frío, me metí de okupa… vino la policía y me pusieron una multa que estoy pagando a plazos…..por dar mi nombre, que otros me dijeron que no lo tenía que haber dado”.

Pepe, estuvo interno en un colegio religioso, y se nota como le han dejado marcado emocionalmente los malos tratos allí recibidos, aunque no siente odio.

Salió a los 18 años para ir a la mili. ”No sabía nada, sales al mundo sin conocer nada, como si acabaras de nacer…pero no tengo odio. Sí me he encontrado con compañeros que  estaban muy trastornados de la cabeza, pero aunque yo salí con odio, ahora ya no”.

Me habla de su problema pulmonar, y me enseña sobre su mesa los aerosoles y medicamentos. :”Esto ha sido el tabaco” y se oye el silbido de su respiración  cada vez que coge  aire para hablar.

“Trabajé 20 años sin contrato y sin derechos repartiendo butano….y también estuve en una tienda de alquiler de  chaqués y fracs, para bodas, y más tarde trabajé de celador“. ¿Celador Pepe? si pero no de esos de hospitales,  celador poniendo cables en los postes de luz”. Y me explica  el sistema de ganchos y gateo hasta llegar a los cables a través de los postes. Y continúa  fui guarda jurado en una cadena de restauración” de dónde salió por circunstancias ajenas, me explica, y le duele la gran injusticia cometida con él. Esto le llevó a la calle, durmiendo primero en una furgoneta “me la dejó un amigo…hasta que la robaron  y de ahí me quedé sin nada, durmiendo en la Plaza Mayor”.

Pepe, y ¿por qué no ibas a los albergues y comedores sociales?  “no, no, porque allí hay mucha violencia, no los quiero. Hay problemas de todo tipo, robos, puñaladas, estos sitios se deberían gestionar de otra manera”.

Bajo  la escalera con una invasión de sensaciones varias, tragando saliva para no dejar caer las lágrimas  que afloran en mis ojos, sintiéndome afortunada por doble motivo… conocer a Pepe y por  no haberme visto en esas circunstancias. Porque una persona no acaba en la calle de un día para otro. Son muchos los motivos y variados los que hacen que su situación se vaya deteriorando hasta acabar de esta manera.

Las personas sin hogar no sólo no tienen un sitio donde guarecerse si no también carencias emocionales, tener una casa, un hogar que es dónde la gente te recibe cuándo vuelves…un sitio habitual, la falta de esto, el haber perdido, o no tener dónde cobijarse y la falta de afecto es el drama de éstas personas.

Hay que humanizar el drama de las personas sin hogar,  ya que están expuestos a la humillación y a la violencia. Casi todos han sido víctimas de alguna agresión. Hay que entender  en lo más profundo de nuestro ser, que son personas, que vivir en la calle te vuelve invisible. Dejemos de ser testigos pasivos.

Gracias Pepe……

 

 

Nota. El piso que tiene Pepe corresponde a las 20 plazas de alojamiento de la Empresa Municipal de la Vivienda, por el momento mediante un contrato de alquiler, que el Ayuntamiento puso a disposición del SAMUR Social y de las entidades sociales  La Fundación Luz Casanova  ha asumido la gestión directa de tres pisos.

 

 

 

 

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