Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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El paso de cebra

Peaton

Todas las mañanas tengo que hacer un corto camino para llegar al trabajo. En el camino hay un paso de cebra que tengo que atravesar. La calle ya está animada a esas horas y hay varios autobuses que pasan por ella. Cada vez que uno de esos autobuses tan enormes se paran para cederme el paso, no puedo menos que admirarme y pensar que un paso de cebra es una de las mejores realidades de nuestra cultura y, a la vez, uno de los elementos que mejor la simbolizan.

No hay más que fijarse en un detalle. El que atraviesa la calle, yo mismo o cualquier otra persona, hombre o mujer, joven o anciano, en plenitud de facultades físicas o con menos de las necesarias por la razón que sea, es pequeño y débil. Frente a él está el autobús, o el coche. Son una masa mucho mayor, poderosa, fuerte. El señor o señora que conduce el vehículo tiene en sus manos y en sus pies el poder para convertir al que atraviesa la calle por el paso de cebra en un guiñapo, en un muñeco desarticulado. El autobús tendría como mucho algunos daños superficiales. Podría seguir perfectamente su camino.

Pero el autobús se para, se detiene, cede el paso. El fuerte cede el paso ante el débil. El fuerte se inclina y accede a que el débil ejerza su derecho. Porque hay una ley, una norma, que defiende el derecho del débil, el peatón, a atravesar la calle. Y que establece como deber del grande, del poderoso, detenerse y ceder el paso. ¡No es una tontería! Es el mejor símbolo de lo que queremos que sea nuestra cultura: un lugar donde los derechos de los más débiles son protegidos, donde los más fuertes contribuyen más con sus impuestos para atender a las necesidades de los débiles. Luego es posible que se discuta sobre aspectos concretos de las legislaciones pero nadie, prácticamente nadie, discute el principio general de que el que tiene más debe pagar más. Nadie discute que tiene que haber leyes de protección a los más débiles. Nadie se opone a que exista, por ejemplo, el seguro de desempleo o la seguridad social.

No dudo que hay que seguir avanzando por esta línea. Todavía queda mucho por hacer para proteger de verdad a aquellos a los que les ha tocado la peor parte en nuestra sociedad. Pero las claves necesarias para que eso suceda están presentes en la legislación de nuestro país y de tantos otros países de nuestro entorno. Hace cien o doscientos años esto no era así. Y se discutía la mera posibilidad de que fuese. Hoy nadie se atreve a discutir esa posibilidad. Y seguimos avanzando sobre esta senda.

Nos tenemos que alegrar de que nuestra sociedad sea así. En otras culturas antiguas a los débiles (ancianos, enfermos…) simplemente se les dejaba que muriesen. Hemos mejorado mucho. Tenemos que seguir mejorando. Queda mucho por hacer. Pero no nos podemos dejar llevar por el pesimismo. No vaya a ser que de tanto fijarnos en lo que falta, terminemos pensando que estamos peor que nunca.

     Fernando Torres Pérez cmf

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