Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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La “X” para Hacienda

Campana Solidaria EDIIMA20140402 0744 5
      Ya estamos en el tiempo de hacer la declaración de Hacienda. Mejor dicho la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Y diversas asociaciones y movimientos sociales nos recuerdan, nos piden, nos aconsejan, nos solicitan, que pongamos la “X” en esa parte final en que aceptamos que una parte de nuestros impuestos vaya a sufragar los gastos sociales de ayuda a las personas que en la sociedad han quedado excluidas por diversas razones.
      Pues está bien. Adelante, Pongamos la “X” dichosa. Un 0,7 de nuestros impuestos irá a parar a fines sociales. De ese dinero se nutren muchas asociaciones que trabajan con los más pobres, con los excluidos, con la gente que se queda sin casa, sin trabajo, sin… Es una buena obra. ¡Total no nos cuesta nada!
      Vamos a ser sinceros. La verdad es que poner la “X” no nos cuesta más que la tinta del bolígrafo. Por poner la “X” nuestros impuestos no se incrementan en absoluto. Ni un céntimo más. Es lo que se llamaba antes “disparar con pólvora del rey”. El que se queda con menos dinero es el Estado que pierde una parte de su recaudación. Un 0,7%, lo que tampoco es mucho perder para ser realistas.
      Vamos a ser más sinceros. Porque es posible que poner la “X” tenga en algunos casos una doble ventaja. No solo contribuimos a los fines sociales. Además –aunque quizá no en todos los casos– es posible que también nuestra conciencia se quede tranquila y contenta. ¡Ya hemos contribuido! ¡Ya hemos hecho nuestra parte, nuestra aportación, para solucionar el problema de los marginados y excluidos en nuestra sociedad! No somos como otros que no tienen conciencia. Es lo que tiene: nos quedamos con la conciencia tranquila y sin que nos haya costado un duro.
      El tono es un poco irónico pero espero que me perdonen. Es que el tema es suficientemente grave como para darle una solución tan facilona. Si pensamos que con poner la “X” ya hemos hecho todo lo que debíamos por nuestros hermanos y hermanas a los que les ha tocado la peor parte en nuestra sociedad, es que somos o ingenuos y unos sinvergüenzas.
      Que haya un hermano o hermana nuestra en necesidad debería obligarnos –¡claro que sí!– a poner la “X” en nuestra declaración de Hacienda. Pero nos debería llevar a hacer más cosas. Desde aportar nuestro dinero –el nuestro, desde luego, no del del Estado– hasta aportar nuestro tiempo en alguna forma de voluntariado.
      Conclusión: vamos a poner la “X” en los fines sociales, según nos lo propone el impreso de Hacienda. Así haremos que el Estado gaste un poco más dinero en fines sociales y, quizá, un poco menos de dinero en otros fines que son mucho menos confesables y menos solidarios. Pero también vamos a ser conscientes de que esa “X” no soluciona ni mucho menos el problema, que no podemos esperar que el Estado lo solucione todo, que nosotros somos parte de la solución y que nuestra aportación (en tiempo y en recursos) es fundamental. Porque esos que están marginados y excluidos son personas y necesitan atención personal. Porque el cariño, la relación, la mano tendida, ni se compra ni se vende. Y el dinero, no nos engañemos, ni hoy ni nunca lo solucionará todo.
 

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