Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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“Mírame: soy visible”

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  • Nuevo proyecto sobre violencia de género y mujeres mayores.

La Fundación Luz Casanova apuesta de nuevo por un proyecto que trata de reducir el impacto de la violencia de género en mujeres mayores de 60 años. Se trata de “Mírame: soy visible” que recibió el premio a la innovación de EDP solidaria en enero. Este programa se va a implementar durante todo 2019 en municipios de tamaño mediano y rural de la Comunidad de Madrid y continúa la estela de “Hazte visible, hazme visible” que desde 2017 desarrolla labores de atención, sensibilización y formación sobre violencia de género y mujeres mayores en distintos distritos de la ciudad de Madrid.

Los objetivos de “Mírame: soy visible” son, por un lado, visibilizar la violencia de género en mujeres mayores de 60 años y sensibilizar a la población general de la Comunidad de Madrid sobre este problema y, por otro, formar a profesionales y voluntarios que trabajan con estas mujeres en la detección y abordaje de las violencias machistas, cuyos síntomas muchas veces pasan inadvertidos. Todo esto se traduce en un plan de actuaciones financiado por EDP Solidaria que se adapta a las necesidades específicas de las poblaciones de municipios de tamaño mediano y del ámbito y rural de la Comunidad de Madrid. Se trata de una “Caja de herramientas” que la Fundación Luz Casanova pone a disposición de los Ayuntamientos. Entre ellas hay materiales de sensibilización y concienciación; la posibilidad de realizar una exposición fotográfica y una mesa redonda y por último talleres de formación en violencia de género a profesionales que trabajan con  mujeres mayores de sesenta años.

  • “Pueblo chico, infierno grande”

Las mujeres mayores víctimas de violencia de género ven acentuada su vulnerabilidad por causa de su edad, que muchas veces trae consigo deterioro físico, dependencia económica del agresor y una cultura de “esto es lo que me ha tocado”, fruto de la educación que han recibido. En los pueblos pequeños, además, todo el mundo se conoce y el “qué dirán” se impone, lo que dificulta enormemente que una mujer mayor pueda alzar la voz y se reconozca víctima de violencia de género. El miedo a ser juzgada y acabar en boca de todos hace que sea muy complicado compartir las experiencias propias con las personas más próximas y aleja la idea de ir a la policía, a la que sólo acude un 22% de las mujeres mayores, según la Macroencuesta de violencia contra la Mujer de 2015 del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Es en este contexto donde juega un papel fundamental que el entorno cercano a las víctimas esté concienciado acerca de las graves consecuencias de la violencia de género y que los profesionales que trabajan con estas mujeres mayores –desde la doctora del centro de salud, hasta las monitoras de talleres que se imparten en los centros de mayores o las casas de la cultura de los municipios–  estén formados para detectar casos de víctimas de violencia machista y saber cómo abordarlos.

Si quieres saber más sobre el programa de Fundación Luz Casanova en relación a la violencia de género y mujeres mayores pincha aquí.

 

 

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