Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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Nos queremos vivas, libres y sin miedo

Mesa Valido

Faltaba una hora para que empezara el acto y ya había gente en la puerta queriendo entrar, atraídas posiblemente no sólo por e el tema que tratábamos sino también por las personas que formaban parte de la mesa. A la hora en punto, solo con dos minutos de cortesía comenzábamos el acto con el salón lleno, más de 150 personas, un público muy variado, destacando la presencia de muchas jóvenes. Esto infundió optimismo para tantas personas, presentes en el auditorio, quienes llevan años activas en favor de la causa feminista y siguen en la vanguardia para defender los derechos de las mujeres.

Comenzamos con la proyección de un Power Point con datos de las distintas realidades de violencia que viven las mujeres en el mundo, datos acompañados de imágenes y de fondo la canción de Rosana: “Sin Miedo”.


 El silencio inundó la sala. Sin duda, las cifras que reflejan la barbarie contra las mujeres eran conocidas por el público, sin embargo, hoy más que nunca es necesario repetirlas para que lleguen a los oídos y penetren en las mentes de quienes afirman que la violencia de género es una falacia y de quienes hablan de “hombres que se portan mal con las mujeres”. Una de las reivindicaciones que se hicieron fue la importancia del lenguaje y su utilización sin edulcorantes, porque el lenguaje puede cambiar nuestro comportamiento.
La mesa de diálogo compuesta por Carmen Sarmiento, María Pazos, Ana Almarza, Julia Almansa y la magnífica coordinación de Mari Ángeles López Romero fue ágil y amena a la vez que profunda y con aportaciones muy interesantes por parte de todas ellas. Cupieron muchos temas y fueron tratados sin edulcorantes, con el rigor del que siempre hacen gala las expertas intervinientes. Destacamos algunas de las afirmaciones que allí se hicieron: los nuevos machismos surgidos por el temor de los hombres a resituarse en la sociedad; el sistema patriarcal en el que los puestos claves de poder los ocupan los hombres, sistema amparado en las propias leyes, determinantes de las condiciones de vida; el feminismo como ideología de liberación, frente al machismo como ideología de opresión; la falta de sistemas de atención para un reparto equitativo de los cuidados y la urgencia de establecer la división sexual del trabajo en el que nadie domine sobre nadie; la necesidad de denunciar constantemente las múltiples violencias ejercidas contra las mujeres; el feminicidio y el aborto selectivo de hembras; la necesidad de abordar las violencias de forma global e individual para acompañar adecuadamente a cada una de las víctimas.
El tiempo, como árbitro implacable, obligó a finalizar el diálogo. Pero faltaba escuchar a las protagonistas de los tres relatos ganadores del concurso organizado por la Fundación Luz Casanova y se procedió a la lectura de los relatos, lectura que desbordó emoción y sensibilidad.
José Luis Corretjé, en tercero de los premiados pero el primero en intervenir, participó en el concurso con su relato “Buen Provecho”, después de la lectura, dió las gracias utilizando unas palabras de Marta Lagarde: “Qué habría sido de las mujeres en el patriarcado sin el entramado de mujeres alrededor, a un lado, atrás de una, adelante, guiando el camino, aguantando juntas. ¿Qué sería de nosotras sin nuestras amigas? ¿Qué sería de las mujeres sin el amor de las mujeres?.
Esperanza Mendieta Quintana, autora del “El Kit de Supervivencia Chileno” y ganadora del II Premio, leyó y escenifico su relato dando voz a la niña protagonista del mismo, hija de la mujer víctima de la violencia machista y ella misma victima a su vez.

Pepa Moleón, Presidenta de la Fundación Luz Casanova leyó el relato ganador “Amores de cementerio” , escrito por María Nieves Soria Somolinos, quien al recoger el premio comentó que este relato de violencia, silencio y soledad en una mujer mayor, correspondía a un hecho real del que había sido testigo de manera indirecta
Finalizamos el acto haciendo uso nuevamente de la imagen, de las distintas imágenes de las violencias que las mujeres viven en cualquier parte del mundo con una llamada fuerte a la esperanza y a seguir trabajando por la igualdad en el mundo. Fue muy emocionante ver a toda la sala en pie haciendo el signo de la victoria y llamándonos a la convocatoria global feminista del 8 de marzo

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