Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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Piojos con las uñas

Dimision

Según Feminicidio.net  “Hemos registrado 17 feminicidios y otros asesinatos de mujeres en el segundo mes de 2020… Desde 2010, año que empezamos a documentar los feminicidios en España, hemos registrado en Geofeminicidio 1.102 mujeres asesinadas por hombres”.  Y estas cifras sólo corresponden a España.” En México 10 mujeres son asesinadas diariamente, la cifra creció 6% en el último año”, señala Darinka Rodriguez en elpais.com.

¿Se podrían haber evitado estos asesinatos? Sin duda que muchos sí,  si hubiera una verdadera voluntad política. Las causas de ello son múltiples y también la complicidad de múltiples agentes: la dejadez de los políticos, las leyes injustas, el silencio cómplice de quienes conviven con las victimas… de todo esto habla el tercero de los premios del IV Concurso de relatos Cortos sobre Violencia de Género. Escrito  por Estibaliz San Sebastian San Cristobal lleva por titulo «Piojos con las uñas».

 

«A 25 de noviembre y desde mi mesa de trabajo, presento mi dimisión por incapacidad. No puedo hacer nada para respaldar el discurso que acompaña esta denuncia, presentada hoy por una víctima que ya no podrá ser protegida. Creo que es suficiente:

“Vengo a denunciar al Presidente del Gobierno y al Ministro de Justicia porque, por fin, estoy muerta, pero no tengo prisa. Ustedes sabrán donde se apunta. Seguro que existe una casilla para marcar las muertes cantadas. Tendrán un manual, un vademécum de la culpa que explique el nivel de implicación de los acusados. Búsquelo, necesito que se entienda bien.

Estoy aquí para demostrar que son culpables. Quiero denunciarlos por complicidad y por dejación de ayuda.

¿Creé usted que prosperará la denuncia?

Le veo preocupado. Como si no supiese qué hacer con mis palabras. Es su trabajo, preguntar y tomar notas.

Yo estoy muerta porque nadie vio nunca nada.

Ocurre tan poco a poco  la muerte que sigues contestando al teléfono y hasta te crecen las uñas.

Te matan en silencio. Sin facturas. Un trocito cada día.

Rellene su jodido cuestionario. No sea pusilánime. Que yo sea la muerta es circunstancial.

Ha ocurrido hace unas horas. Me mató en casa como quien aplasta piojos con las uñas.

Necesitarán pruebas y yo estoy aquí para eso.

Un cadáver dispuesto a declarar. El caso más fácil de su vida.

Me han traído los forenses con el trabajo hecho. Éramos viejos conocidos y la autopsia, más que autopsia, ha sido un reencuentro.

Matar es sólo un gesto. Aprietas y el cuello se rompe como se rompen los vasos que se caen solos de las manos.

Pero no se equivoque conmigo. No quiero promesas, ni despachos

donde pueda hablar mucho más cómoda de mi problema.

Quiero denunciar al Presidente del Gobierno y al Ministro de Justicia y que me asignen un abogado de oficio.

La violencia es inmensa, pero esto no es una guerra. Duerman tranquilos. Las guerras se hacen contra los pueblos y las mujeres no somos un pueblo. Se hacen contra las ideas y las mujeres no somos una idea. Se hacen contra los hombres y las mujeres en las guerras somos cuerpos que hacen cuerpos. Cuerpos viudos, violados.

Por eso nadie vio nunca nada. No hay epidemia ni exterminio mientras nos maten en casa. De una en una. Como quien aplasta piojos con las uñas.

Pueden abrirme en canal y analizarme por partes. Esta vez llegaré al final y ustedes podrán colgarse una medalla. Por fin duerme tranquila, la muerta, en su cajita.”

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