Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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Salir de la Jaula

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He escuchado relatos de malos tratos impresionantes, algunos desgarradores pero este de María (nombre ficticio) lo hace más especial por pertenecer a la etnia gitana doblemente cerrada,  limitada y machista y por eso al comienzo de nuestra conversación y  tratar de empatizar con María escuchando sus palabras,  no podía dejar de pensar en lo fuerte que son algunas mujeres y cómo pueden o han podido soportar año tras año de tortura física y psicológica y tener la capacidad de salir del infierno a la vida.

María se casó con 15 años por el rito gitano y tuvo 7 hijos, ahora tiene 56. En sus ojos se nota la marca de sufrimiento  pero también la luz esperanzadora de empezar a vivir. María ha roto el círculo de la violencia, ha dejado su casa y  ahora está  en un piso de acogida, intentando empezar una nueva vida.

Y comenzamos a hablar: Cuando llegué aquí (a la casa de acogida)  al principio tenía miedo, miedo no, pánico. Me dijo mi hija que él me iba a buscar por toda la ciudad y a veces es como si su voz (el agresor) como si lo tuviera aquí en la nuca” y se echa la mano hacia detrás de la cabeza señalándose , “machaconamente escucho sus insultos guarros… porque era muy guarro, muy sucio, los insultos eran de lo peor…. me hacía sentir muy baja, muy pequeñita” Acercando su mano hacia el suelo….

No tenía voluntad por eso  yo intentaba matarme” María intentó varias veces quitarse la vida sin conseguirlo  “He tratado muchas veces de separarme pero él me convencía con muy buenas palabritas.  pero yo volvía por mis hijos, porque él se quedaba con ellos para que su madre los cuidase y yo sólo los tenía a ellos”.

“Me sentía como en una jaula pero un día empezó a pegarme con mi nieta en brazos. La niña lloraba histérica y es como si alguien o algo, como una fuerza en mí, me dijera: salte de ahí!!! sal, corre!!! como si me abrieran la puerta de la jaula y me dijeran escápate!!! sal de la jaula….”

Siempre hay un detonante que hace que todas las víctimas de malos tratos lleguen a reaccionar y escapar de su infierno y de su agresor. En el caso de María fue su nieta “¿Qué pasa que mi nieta va a crecer con esto? ¿Va a pasar mi nieta por lo mismo que pasaron mis hijos?. Eso yo no lo quería y fue lo que me dio fuerzas para salir”.

Pero no quiero recordar, porque hay cosas que recuerdas y te destrozan. Me trataba como a un perro, bueno  el perro  aún está mejor cuidado.”

Ahora hago las cosas por mí misma, nadie me prohíbe nada, disfruto solo saliendo a la calle y ver a la gente, los coches…. es una sensación de libertad que me da muchas fuerza para ir hacia adelante

Este es una parte de la conversación con María. Su relato fue más amplio, me habló de la violencia  que sufría diariamente porque el maltratador deja siempre su sello identificativo, pero esto queda entre ella y yo, porque toda precaución es poca por las medidas de protección a la víctima, aunque no existe aún una medida perfecta contra este estigma o depravación social.

“La crueldad no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas la oportunidad”.
  Marian Evans.

 

 

 

 

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