Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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Sin  vacaciones

Charo Mozambique 28

Las personas que podemos disfrutar de un paréntesis vacacional en el verano, tenemos el riesgo de pensar que el mundo se para y  también abre un paréntesis en su actividad.

Pero no, la vida sigue aunque algunas paremos. La vida sigue con mucha dificultad para algunas personas, para muchas. Me hubiera gustado que este paréntesis o punto final hubiese llegado a la vida de las mujeres en relación con la violencia de género. NO ha sido así .Desde junio al momento en el que escribo estas líneas, finales de agosto,  han sido asesinadas, y digo asesinadas y no muertas porque las han matado, las han arrebatado la vida a muchas de ellas en la plenitud de su existencia. 23  mujeres han muerto a manos de sus parejas o exparejas en estos meses de verano,

Y ¿qué decir de la inmigración? Aquí tampoco ha habido paréntesis, más bien al contrario. El 17 de junio llegaba a Valencia, después de peregrinar por el mediterráneo sin un lugar donde atracar, el Aquarius. Y con el 630 personas que huían del hambre, la guerra, la violencia, la falta de esperanza…. El 28 de julio pasado el periódico El País publicaba una viñeta de El Roto que decía “Cómo será el lugar de donde vienen para que se alegren de llegar donde llegan“. No sé puede explicar mejor en menos palabras el horror del que huyen estos seres humanos.

Pero el Aquarius era sólo una pequeña muestra, la más mediática eso sí, de lo que está pasando en nuestras fronteras. A la Frontera Sur no dejan de llegar embarcaciones con inmigrantes, sobre todo subsaharianos, muchos hombres, cada vez más adolescentes y algunas mujeres, muchas embarazadas.  Muchos de estos inmigrantes que han llegado este verano a través de la Frontera Sur, han terminado como usuarios del Centro de Día de la Fundación Luz Casanova, donde hemos vivido sentimientos encontrados: gran pena por ver el drama de estas personas y  la alegría de constatar la solidaridad que hay entre los que menos tienen. Los que llegaban no sabían nada de nuestro idioma y en el centro se encontraban otros usuarios llegados de América Latina. Algunos de ellos se ofrecieron para dar clase a quienes acababan de llegar.

En una conferencia en la que estuve  hace meses escuche que  las mujeres representaban el 50% de la población migrante mundial sin embargo se tienen poco datos, muy pocos de lo que pasa y por donde quedan estas mujeres.

He buscado información y de todo lo que he encontrado, les animo a que lean el Informe Frontera Sur . Tiene varios apartados dedicados a la mujer. En uno de ellos dice “En comparación con las situaciones relacionadas con los hombres, existe un gran vacío en la información de las implicaciones que supone el proceso migratorio para una mujer. La mayor parte de las mujeres que llegan a las costas españolas por mar son de países del África negra… son múltiples las formas de violencia y discriminación que sufren tanto en las fronteras como en el periplo migratorio en general. Las organizaciones que trabajan sobre el terreno alertan de que las mujeres y niñas migrantes sufren agresiones, explotación y acoso sexual en todas las etapas del viaje”.

Cuando me cruzo con una mujer inmigrante pienso en el valor que ha tenido para romper con las ataduras que tienen las mujeres en la mayor parte de los países africanos, para hacer el camino hasta llegar a nuestra frontera. A veces las vemos débiles, nos parecen mujeres frágiles pero no, no nos equivoquemos estas mujeres, también los hombres pero las mujeres más, son mujeres fuertes, valientes, con carácter, luchadoras… pero también son las que sufren el drama de la inmigración triplemente: por ser inmigrantes, pobres  y por ser mujeres.

Hemos escuchado en estos últimos meses declaraciones del gobierno que nos han hecho recobrar un halo de esperanza, unas veces hablando de la inmigración, otras hablando de la mujer. Ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos: los inmigrantes en general y las mujeres en particular tienen que ver respetados sus derechos como personas. Son seres humanos y como tal han de ser tratados. Hemos de evitar que se conviertan en el chivo expiatorio de todos nuestros males y en la cortina de humo que oculte otros problemas que en España tenemos.

 

 

 

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