Trabajamos por el desarrollo personal y la inclusión social de personas en situación de desprotección y exclusión: personas sin hogar y mujeres y menores víctimas de violencia de género.

"Que por mí no quede" Luz Casanova

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Una Policía diferente

Unidad De La Diversidad

Conocí a un viejo policía, ya jubilado hace muchos años. Muchas veces me habló de su trabajo, de lo que hacían en aquella comisaría de una pequeña ciudad de provincias. Anécdotas con el jefe, anécdotas con algunos carteristas que eran ya casi como de la familia y que les sorprendían siempre con unos dedos tan finos que eran capaces de sisarles las carteras en plena comisaría a los mismos policías.

De entre sus historias hubo una que me llamó la atención. Fue la confesión de que, cuando alguna vez llegaba a la comisaría una mujer para quejarse (no sé si se puede llegar a usar la palabra “denunciar”) de que su marido la había pegado, los policías de turno tenían prácticamente una respuesta única: “Vuelve a casa y arréglate con tu marido”. Y si la mujer se seguía quejando pues la recomendación de volverse a su casa terminaba con aquello de “Algo habrás hecho para que te haya pegado”. No se negaba que el marido hubiese utilizado la violencia con la mujer. Eso no se ponía en cuestión. Pero tampoco se ponía en cuestión el pretendido derecho del marido a levantar la mano contra su mujer. Y, por supuesto, no se recogía ninguna denuncia sobre el tema. Esta historia no es más que un ejemplo de lo que por entonces sucedía para no extendernos hablando, por ejemplo, de la Ley de Vagos y Maleantes de 1933.

Hoy los tiempos han cambiado. Frente a lo que piensan muchos, el cambio ha sido para bien. Me llega la noticia de que en la policía municipal de Madrid se ha creado en 2016 una unidad específica para la gestión de la diversidad. Se llama precisamente así: “Unidad de Gestión de la Diversidad”. Tiene como objetivo tanto prevenir como impedir los delitos llamados de odio. Son los relacionados con el racismo y la xenofobia, la orientación o identidad sexual, el género, las prácticas religiosas, la diversidad funcional (personas con discapacidad física intelectual o sensorial), la aporofobia (miedo u odio a los pobres) o la ideología.

En consecuencia, esta unidad tiene entre sus funciones la recepción de denuncias de delitos de odio cometidos presencialmente o en las redes sociales, la atención, protección y orientación a las víctimas y la colaboración con los recursos que haya en la ciudad y con las asociaciones de víctimas y de defensa de derechos humanos.

No queda más remedio que dar la bienvenida a esta iniciativa y esperar que se extienda –si es que no lo ha hecho ya– por los diversos cuerpos de la seguridad del Estado. Es un signo de que los tiempos van cambiando y que una nueva sensibilidad está creciendo en nuestra sociedad en orden a hacernos más tolerantes y comprensivos unos con otros, a no poner etiquetas a las personas, a aceptarnos unos a otros como somos y a respetar los derechos de todos.

Seguro que queda mucho trabajo por hacer. Seguro que no es suficiente. Pero eso no significa que no haya que alabar estos pasos concretos, signos de un cambio social mucho más profundo. Para que los que sufren por cualquier razón y los pobres sean respetados como se merecen y no sean excluidos de nuestra sociedad.

Fernando Torres Pérez cmf

 

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